El zapallo (Cucurbita spp.) fue un alimento base para civilizaciones precolombinas como los incas, mayas y aztecas. Siendo de originario de América, evidencias arqueológicas sitúan la domesticación del zapallo hace miles de años en zonas andinas del (Perú, Ecuador) y Mesoamérica (México), distribuido principalmente en regiones cálidas y templadas.
Existen diversas variedades, modificando así su color, forma, textura, y sabor. Algunas de las que podemos encontrar normalmente son por ejemplo: el zapallo llamado “anco” o “coreano“. Tiene corteza delgada, fácil para pelar o desprender una vez cocida, rendidor, buen sabor y poco fibroso. Los llamados zapallitos, unas calabacitas redondas, por fuera de color verde brillante, adentro blancas, con semillas del mismo color a la vista también y tiernas. Otros, llamados “zucchini” o “zapallitos italianos” alargados (forma similar a la berenjena), más blanquecinos que verdes, y muy tiernos.

El zapallo es un alimento de alto valor nutritivo, por poseer elevadas cantidades de vitaminas A-C-B-B2 y B5 y minerales como calcio, fósforo y hierro. Realmente del zapallo se aprovecha todo, siempre indicado para personas de todas las edades, por ser de muy fácil digestión. Además es un vegetal de bajo contenido calórico. Y tiene un nivel bajo de proteínas, grasas y fibras. Una porción de 100 grs. de zapallo tiene alrededor de 30 calorías, por eso la gente que sigue dietas hipocalóricas – bajas en calorías - suele consumirlo especialmente.


Los nutricionistas lo ubican entre las verduras de clase “B”, aquellas que tienen en promedio 10 gr. de carbohidratos cada 100 gr. de producto. Otras verduras de este grupo son, por ejemplo, las arvejas, la cebolla, el puerro y la zanahoria.
Sus semillas son de alto contenido en Zinc, un mineral esencial para el óptimo funcionamiento del cerebro, a las personas que realizan un fuerte trabajo intelectual, se les aconseja la ingesta de alimentos ricos en éste mineral. 

El Zinc también es importante en el funcionamiento prostático y en los órganos reproductivos. Es un antioxidante. Se requiere para la síntesis de proteínas y del colágeno promoviendo el aumento de las defensas del sistema inmunológico y la curación de heridas. También es fundamental para la absorción y metabolismo de la vitamina E.